Arte e Historia de los minoicos

Yacimiento minoico de Gournia
Yacimiento minoico de Gournia

Las grandes incógnitas de la civilización minoica siempre han despertado un interés inusitado tanto en los amantes de la historia clásica del Mediterráneo como en los buscadores de leyendas. El mito -o realidad- ha sido alimentado por la expectación despertada por escritores, cazatesoros o arqueólogos de renombre como Arthur Evans, cuya reconstrucción de Knossos despierta serias dudas sobre el criterio empleado para interpretar la antigua ciudad del rey Minos.

Más allá de lo único cierto es que el periodo minoico destaca sobre el resto de hitos históricos de Creta, quizás de una forma sobre valorada  ya que la creta veneciana o la Creta de la segunda guerra mundial vivieron momentos de gran intensidad.

La edad minoica se encuadra dentro de la Edad de Bronce, si bien no contamos con la precisión cronológica …y muchas fechas se interpretan a partir de documentación de los griegos, más de cien años después. Esto es debido al desconocimiento y falta de conservación de testimonios escritos sobre la lengua empleada por los minoicos, o en su defecto a la imposibilidad de traducir los testimonios arqueológicos.

Además hay que sumar el hecho de que las pautas de división de periodos minoicos han seguido tradicionalmente las tres fases fijadas por Arthur Evans, que hoy en día son muy cuestionadas, principalmente por arqueólogos como Nikolaos Platon que siguiendo una datación más estricta de la fabricación de cerámica, establece cuatro  momentos: Pre-Palacial (3.000-1.900 a.C.), los Primeros Palacios (1.900-1.700 a.C.), los Nuevos Palacios (1.700 a.C.-1.450 a.C), y la época Post Palacial 1.450-1.100 a.C.

Las principales ciudades minoicas son los palacios de Festos y de Knossos, además de los palacios de Agia Triada, Gournia y Zakros, si bien tenemos que pensar que no es fácil destapar el polvo de la historia 3.500 años después del ocaso que sufrieron.

El fin de la civilización minoica esconde muchas interrogantes, aunque cada vez son más los que apuntan a la erupción del volcán de Thera, la caldera de Santorini, y su posterior explosión (cinco veces más potente que la del Krakatoa) la que provoco terremotos y un tsunami que arraso con las poblaciones costeras de Creta. Los principales núcleos minoicos sufrieron daños cuantiosos y la sombra del declive amplió su huella de forma irremediable, dejando sólo huellas de un pueblo avanzado que nunca volverá a ser el faro del Mediterráneo.

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