Palacio de Knossos | Cnosos

Reproducción del palacio minoico de Knossos
Reproducción del palacio minoico de Knossos

El palacio minoico de Knossos (o Cnosos) es una de las metas turísticas de Creta y destino imprescindible en nuestra visita a la isla.

Tanto si somos apasionados de la historia, como amantes de la cultura griega clásica, o del arte sin más, los restos de la gran ciudad cretense, villa y palacio del rey formaron parte de la ciudad más importante de la cultura minoica. Las piezas murales y esculturas que podemos visitar principalmente en el museo arqueológico de Heraklion, son únicos en su especie, y especialmente visuales.

El yacimiento es sin duda el más visitado por los turistas, y dependiendo de la época del año hay que armarse de algo de paciencia para entrar o para ver con calma algunas de las zonas más apreciadas como la Sala de los Delfines, o el salón del Trono del rey.

Este ajetreo lo percibimos nada más llegar, cuando encontramos decenas de autobuses de turistas (especialmente alemanes, franceses y británicos), y las tiendas de recuerdos y souvenirs que venden mapas, litografías, postales, imanes y camisetas de Knossos. Si llegamos en coche es posible que nos cueste encontrar sitio, pero el parque tiene varios parking donde dejar el vehículo.

Un poco de historia

El esplendor de la cultura minoica se puede medir con el mayor de edificio que alzaron, que ocupaba 17.000 m² y albergaba alrededor de 1.500 estancias. Los reyes minoicos lograron crear en Knossos un centro de poder político, administrativo, comercial, y también religioso.

El palacio se levanto hacia el 2.000 a. C, y tres siglos después sufrió el terremoto que diezmó su estructura, siendo reconstruido, pero degradándose paulatinamente hasta el 1.400 a. C. cuando se abandona definitivamente.

Al iniciarse el siglo XX el “arqueólogo” sir Arthur Evans emprendió unas excavaciones que sacaron a la luz el yacimiento, pero que conllevaron una restauración y reinterpretación muy discutida y subjetiva de los restos hallados.

El palacio de Knossos y el laberinto del minotauro

La relación que se ha atribuido a Knossos con la mitología, y en concreto con el laberinto del minotauro, es uno de los mejores eslóganes turísticos que puede tener.

La mitología fija en Knossos, la residencia del rey Minos, que mandó a Dédalo construir el laberinto donde se encerraba al minotauro. El “monstruo” se alimentaba de humanos que se llevaban en sacrificio para saciar al minotauro. Su destino final fue morir a manos de Teseo que logró salir del laberinto gracias al hilo de Ariadna que le permitió conocer la salida.

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Qué ver en el Palacio de Knossos

Las cosas más destacadas y a las que debemos dedicar más atención (si es con un guía mucho mejor) son el patio central, el piano nobile, el fresco de los delfines, los almacenes que contienen las gigantes vasijas (pithoi), el salón del trono, la sala de las hachas dobles, la gran escalera,la puerta sur del complejo, y el corredor del Propileo norte con el fresco del famoso toro embistiendo, símbolo de Knossos y de la cultura minoica.

La visita se articula de forma que podemos ver desde plataformas elevadas todo el complejo sin degradar los restos. No es nada accesible para personas con problemas de movilidad.

Si lo deseas, puedes realizar visitas guiadas en español por el Palacio de Knossos (más información aquí). El guía te explicará detalladamente los secretos de este magnífico yacimiento, y podrás completar la excursión en el Museo Arqueológico de Heraklion, donde permanecen muchos de los artículos y frisos encontrados en la excavación.

La Sala del Trono de Knossos

Se trata de uno de los edificios más emblemáticos del palacio, y lo notaremos por las colas que se forman para acceder. De hecho cuando se satura de turistas, los responsables del yacimiento casi no permiten pararse a apreciar ni un minuto la sala del trono.

En el interior podemos observar una amplia habitación decorada con frescos, el trono de piedra, y varias cámaras con una pila donde se realizaban los rituales de purificación antes de los sacrificios en honor de los dioses.

Entrada y horarios

La mejor época del año para visitar Knossos es primavera u otoño, para evitar el calor del verano y no sufrir las altas temperaturas sin mucha sombra donde resguardarnos.

La entrada no es barata, pero la visita lo merece, y sobre todo es aconsejable acudir temprano, a la hora de la apertura, para evitar a la masa de autobuses que llegan en tropel.

Como llegar al palacio de Knossos

El palacio de Knossos se halla a apenas 5 kilómetros del centro de Heraklion, y es facilmente accesible tanto en coche particular como en autobús de línea.


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